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¿Cómo se normaliza la violencia de género?

La normalización ocurre en los más mínimos detalles, tan pequeños que se nos hacen imperceptibles y difíciles de identificar.

Permíteme incluir a ambos géneros porque todos somos susceptibles de caer en esa dura espiral de violencia. Es cierto que la mujer es la más vejada, pero no olvidemos que, para existir víctimas, debe haber un perpetrador.

Antes de discutir que este último fue una víctima que ahora usa su condición masculina para ejercer violencia, vayamos a las raíces. Si nos vamos a los griegos, podríamos pensar que gran parte de nuestra cultura está impregnada de una descarada superioridad masculina que poco a poco se convirtió en machismo.

Si Aristóteles catapultó a la mujer como un ser inferior, era porque tal vez quiso responder con cientificidad lo que quería oír el colectivo.

¿Dónde queda el pensamiento crítico del ser humano que diga ¡basta!? Porque ser científico, escéptico, espiritual o iluminado no exonera a la persona de ser machista, incluso independientemente de su sexo.

Las muñecas para las niñas y los carritos para los niños ya es sobradamente tratado en los temas de normalización, lo que intento soslayar aquí es aquella que es tan sutil que no nos damos cuenta del hecho.

¿Qué pasa por la mente de una mujer que vive la violencia como parte de su destino matrimonial? Habría que hacer un estudio particular en cada caso; mientras tanto, el contador de cifras no para de arrojar números feminicidas.

El eslogan “NO es NO”, corre el riesgo de normalización como cualquier anuncio, porque las noticias, más que información veraz, responden a mayor audiencia y espectáculo.

Ni siquiera controlar la natalidad con una maternidad apta para tener hijos funciona. La violencia está latente fuera de las mejores intenciones del hogar.

La mujer que es abusada no solo acusa a su perpetrador, sino a su misma condición de ser mujer. Un día una dama con actitud secreta y espacio confidente me preguntó cuál era la diferencia entre el abuso y la violación.

Si la inferioridad de la mujer es un mito que se ha instaurado como verdad, entonces funciona, el mito funciona…

¿Qué ejemplos darías de esta normalización?

M.

Mujer florero

Hay mujeres que optan por la pasividad de sus encantos y obtienen todo lo que desean sin ningún esfuerzo. En la mayoría de los casos, este tipo de mujer goza de una pareja con buen sueldo. Al menos no he conocido a una de clase media baja que se espere el fin de mes de su cónyuge, para ser el florero que adorna la casa y las fotografías familiares.

Este tipo de mujer no toma decisiones en lo concerniente a nada. Pierde su derecho a expresar libremente su opinión, porque al no sumar en la manutención, automáticamente queda en segundo plano.

Cualquier persona que goce de ocio desmedido puede caer tanto en la depresión como en la amargura. Por eso, muchas de ellas carcomen cerebros de Otros para entretenerse en el conflicto que propaga desde su sombra. ¡Horrible cuando son burbupeutas por hobby!

Las macabras estrategias de una burbuflorero es de una hipocresía devastadora. Es muy fácil que un discurso así encaje perfectamente en el hablar de estas mujeres que se autoimponen una infantilización nauseabunda.

En vez de plantarse y dar su voz, caen en sonrisitas diplomáticas mientras sueltan consejos motivacionales con diminutivos incluidos: “abre tu corazoncito”, “saluda al solecito”, “suéltate el pelito”…

Como son personas que nunca han tenido un criterio propio, se adaptan a las fantásticas disertaciones sobre el alma, los chakras, el bienestar, las dietas conscientes, la meditación y reuniones espirituales sin ningún sentido.

Ellas, al vivir en una Burbuja, todo lo exterior les da grima. En realidad son personas desoladas que vengan su soledad en la difamación, el chisme y lo superfluo.

Su superioridad artificial les permite andar por la vida soltando pétalos de plástico hiperrealista. No son originales ni contribuyen con su opinión. Son más bien ignorantes bien maquilladas que resurgen de sus cenizas en el gimnasio y posan su belleza en las redes sociales.

Este tipo de mujeres son carne de cañón para cualquier maltratador. No se dan cuenta de que pagan con su resistencia el duro precio de ser bellas estatuas pigmaliónicas a la merced del machismo.

Si conoces a una mujer florero, ¿cómo es su comportamiento?

¿Una mujer florero podría ser feminista?