Es el Otro alguien diferente a nosotros pero que constituye al mismo tiempo la construcción de ser uno mismo gracias a la contrastación. El Otro como un ser que ocupa un espacio, un tiempo, una historia, una biografía, un mundo aparte.

Nosotros y ellos, diferencias y posiciones en un gran tablero de jerarquías y estratos sociales formados desde los primeros pasos de la revolución cognitiva, desde que comenzamos a pensar y ser conscientes de nuestra existencia con respecto a los demás.

La otredad es un tema de distintas variantes y de la que creemos no sentirnos afectados cuando son ellos los que sobreviven de las guerras y somos nosotros los que vivimos un empleo precario, mientras Otros ganan grandes divisas a costa de nuestra integridad y esfuerzo.

Somos ellos, nosotros y Otros los que ocupamos niveles y lugares insospechadamente preestablecidos por pocos que nunca podremos ver en su masa amorfa y anónima.

Al Otro ignorado en las más simples acciones humanas de la cotidianeidad, quisiera rendir una pequeña dedicatoria:

  • Pensar en el Otro y darle cabida a la otredad en las aceras públicas y no atravesarse para que los demás podamos pasar.
  • La otredad en la conducción de un vehículo, en una cola, en el paso peatonal. Todos coexistimos.
  • La otredad en el ejercicio político y en la legislación de un Estado que crea las leyes en beneficio de la mayoría.
  • En el que hace la compra en un supermercado con una larga lista hecha frente al Otro que espera detrás con un enser en la mano; el gesto de darle prioridad es tener presente la otredad.
  • Al funcionario público que goza de un cargo fijo y estable, que tenga consciencia de la otredad en beneficio de aquel que busca su servicio.
  • En lo que nos hace humanos, porque ejercemos una posición política en el mundo con diferencias de opinión, porque somos capaces de vivir con el diferente y sacar provecho de la contradicción.
  • La otredad como requisito indispensable para una armoniosa coexistencia sin los egoísmos implícitos de una supuesta espiritualidad que nos diseña onfaloscópicos y vulnerables.
  • Que el Otro piense en nosotros y devolverle la consideración con una acción cívica que lo tome en cuenta.

Al final, ser conscientes de la otredad es entender que no podemos vivir a nuestras anchas sin necesitar del Otro para ser nosotros mismos.

¿Y tú, qué le dirías al Otro?

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