En la mayoría de los países de Latinoamérica, la homosexualidad entre hombres no es que sea bien vista pero sí medianamente aceptada. De hecho, era una moda tener un amigo gay y ser acompañada por este en las compras de ropa íntima.

Incluso en la clase media alta, ser gay da un plus en la categoría snob del adinerado, mientras que el pobre simplemente es una marica de pueblo, vicioso y pervertido al que le gusta la fiesta. Entonces, ser gay en Latinoamérica está aceptado a medias cuando responde a una clase social específica, a un círculo de personas con ciertos oficios. No es lo mismo un obrero marica que un escritor gay…

Lo más curioso del asunto es que muchos gais discriminan a las lesbianas (ya podemos imaginar el resto de la sociedad). Ser lesbiana da asco y nadie quiere tener una amiga homosexual. Las mujeres están condenadas a vivir en privado cualquier romance con otras mujeres y están asociadas directamente a la pobreza y la mala educación, por eso no son siquiera aceptadas por la clase media o alta.

Un hombre evidentemente afeminado es gracioso y aceptado en círculos sociales, mientras que una mujer marimacho es excluida y discriminada por su condición sexual. También están las mujeres que no necesitan masculinizarse para llamar la atención de las hembras y, aun así, a falta de evidencias, apenas se les conocen sus preferencias, ninguna mujer heterosexual quiere acercarse a ella. Pero, ¿qué les da miedo?, ¿que las asocien con el lesbianismo?, ¿ser seducidas por otra mujer?, ¿vivir plenamente un encuentro sexual con su mismo género?, ¿ser excluidas de su núcleo familiar?… ¿qué?

Socialmente a la mujer siempre le toca la peor parte: si sufre infidelidad, perdona; si es infiel, es puta; si su machito se acostó con otro, es secreto; si ella se va con otra, es puta y depravada.

En Latinoamérica es normal que el gay desprecie a la lesbiana porque responde a la cultura machista que deja a la mujer confinada al desprecio y la discriminación. Aunque haya países como Argentina, Colombia, Chile y Uruguay que aprueben leyes civiles para la unión homosexual, la actitud social sigue siendo incongruente con la legislación de derechos. Por un lado los gais luchan por su aceptación y por otro desprecian a las mujeres homosexuales.

En Venezuela, por ejemplo, ser lesbiana es motivo de discriminación, burla y descrédito a pesar de que muchos venezolanos sean adeptos a la mente holistica, el buen rollo, la felicidad, el poder de atracción, burbupias, burbujas y burbupeutas.

¿Tu país ha sido condicionante para tu orientación sexual?

¿Crees en las incongruencias legislativas y la cultura?

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