Es entendido como el perímetro personal de un metro a la redonda del espacio que ocupamos. Ese pequeño vacío que necesitamos para desenvolver nuestros gestos, articular cómodamente nuestros movimientos, respirar y estar libres respecto al Otro.

Paralelamente, el espacio vital fue un término nazi conocido como “lebensraum”, utilizado por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel, que a su vez estuvo influido por el biologismo y naturalismo. Según este hombre, la existencia de un Estado quedaba garantizada cuando dispusiera del espacio suficiente para atender sus necesidades. Cuando Hitler se enteró del lebensraum, no tardó en querer expandir el Tercer Reich para su Estado en crecimiento.

Kurt Lewin fue un psicólogo que también utilizó la expresión para sus estudios pioneros en la psicología social. Él decía que para evaluar había que estudiar el espacio vital de una persona, y tomó prestado de la física para crear su teoría de campo o teoría de motivación, enriqueciendo así la Gestalt. No es casual que Lewin fuera judío en esta historia.

Aclarados los puntos, tomo mi derecho a la libertad de expresión para manifestar ciertos desagravios que atentan con el espacio vital de cualquier persona en lo que a mí respecta.

La invasión también suele incurrir en ruidos: cuando una persona sube los decibelios de su voz; cuando el vecino tiene un perro desatendido todo el día y no para de ladrar; cuando el recogedor de basura hace su trabajo con saña y no le importa crear todas las vibraciones ondulatorias que despierten el oído a las tres de la madrugada; quien irrumpe la quietud con una tos incesante a pesar de los caramelos.

Y si de invasión física hablamos, están las incívicas en el transporte público cuando el que se sienta a nuestro lado abre las piernas dejando a nuestra merced toda la incomodidad; el que sobrepasa los 40 cm de radio y nos habla como si estuviera a punto de besarnos; el que abraza o se recuesta sobre nosotros como si tuviéramos la obligación de auxiliar sus gesticulaciones invasivas; el que te toca porque es tocón (debería haber una norma de no tocar al otro como punto diplomático).

El espacio vital o peripersonal de los niños es tan valioso como el del adulto, puesto que si para este último le resulta difícil poner límites por las circunstancias sociales, imaginemos a los más chicos que quieren decir “no quiero” y no se les toma en cuenta su voz por tener la condición biológica de ser los más pequeños… Besar, abrazar, invadir el espacio peripersonal de un infante que rechaza tal actitud, podría ser vista con naturalidad y respeto, puesto que desde pequeños conoceríamos nuestros límites y sabríamos quién nos quiere tocar por afecto y no con segundas intenciones.

¿Se  puede evitar la normalización de la violencia?

¿Crees que lo que siente o piensa un niño debería tomarse en cuenta?

¿Has tenido que aceptar un afecto sin quererlo?

Entrada previaSiguiente entrada

Esta entrada tiene 5 Comentarios

5
  1. Gracias por hablar de esto! Gracias porqué demasiado a menudo «ese» espacio es invadido. Me parece que roza la falta de respeto y casi siempre genera mucha incomodidad.
    Siempre he pensado que la infancia está desprotegida y es muy común no tener en cuenta la opinión o voluntad de los niños y niñas. No respetarlo me parece una forma de normalizar la violencia, minimizarlo me parece igual de peligroso, el famoso «los niños no se enteran» es muy falso, los niños se enteran y mucho.

  2. ¿Tomar en cuenta lo que piense o sienta un niño? A ver, podemos resumir el concepto de niño de la manera más sencilla como: Ser humano con pocos años de edad. Listo! ¿Dice algo el hecho de que estamos hablando de UN SER HUMANO como para saber cuál es la respuesta a tu pregunta Nina Rocha?

  3. ¿ NORMALIZACION de la violencia?
    Entonces ¿ya se toma como un estado o modo de vida?
    Si es así, pues simple! Podemos evitarla con solo cambiar nuestra actitud y comportamiento en un estado basado en el respeto, ternura, amabilidad, moderación, etc… Eso si! Todo esto se puede lograr tomando el CONTROL de nuestros instintos animales de defensa y saber que somos seres pensantes! Que así como nos acostumbramos rápidos hasta el punto de “normalizar” el Maltrato pues así de fácil podemos evitarlo con solo caer en una estado de consciencia (somos seres racionales) y actuar en base al respeto.

    1. Cabeza dura, gracias por comentar…
      Estoy de acuerdo contigo, en cuanto a la consciencia.
      Sucede que muchas veces esta última sufre agravios y aunque seamos racionales, somos vulnerables a cometer errores. Me alegra que estés de acuerdo en NO normalizar la violencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.