…como cualquier otro oficio que goza de seguridad social, sueldo, tiempo y espacio.Dedicarse por completo a la investigación y entregar todas las horas necesarias en bibliotecas, entrevistas y viajes de prospección literaria.

Dedicación exclusiva al arte de escribir, trabajar sin remordimientos todos los tiempos mentales necesarios para la reflexión y el encuentro de las palabras que mejor nos expresen. Que nos contraten para escribir y vivir dignamente de ello sin preocupaciones.

Escribir para trascender en el tiempo y desafiar la propia mortalidad de los cuerpos. Escribir para dejar rastros de una existencia explorable en la antropología o en la arqueología de lo humano, en la historia de la literatura, en el tiempo pasado.

Escribir y pensar, leer y descubrir, coser las fracciones del tiempo, ver más allá de nuestra Era, plantear hipótesis, fragmentar posibilidades…

Así como sucedió con Christine de Pizan, considerada la primera mujer filósofa que vivió de su escritura por el siglo XV. Nació en Italia y murió en Francia, se casó muy joven y muy joven quedó viuda con tres hijos y más familia que mantener.

No le quedó más opción que ponerse a trabajar y así fue como dedicó el resto de su vida a la escritura como trabajo bien remunerado. Se dice que fue la primera mujer en escribir tratados feministas, sociales y políticos de un humanismo azotado por la guerra feudal entre Francia e Inglaterra que duró más de 100 años.

A Christine de Pizan le dieron la oportunidad de escribir y no disculparse por ser mujer. Actualmente y sin distinción marcada del sexo, se hace utópica la posibilidad de vivir de la escritura.

Sin embargo, como este arte puede atormentarnos si no le damos cabida en nuestro hacer, combinamos un sinfín de actividades con sueldo para ejercer nuestro oficio como una profesión a gachas, a escondidas o a oscuras de un mundo editorial y distribuidor que no le interesa tanto el talento como la venta segura de cualquier manuscrito efímero de autoayuda o espiritualidad, sin horas de investigación profunda ni escarbados literarios de sublime complejidad.

Cualquiera puede ser publicador, pero ser investigador que escribe es otra cosa…

¿Dejarías todo para dedicarte a escribir?

¿Todos los buenos escritores tienen éxito editorial?

¿Hay éxitos editoriales con malos escritores?

Fuente: R. Núñez, G. (2018). ¿Eres un escritor o un publicador? En www.cafeteradeletras.com.

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