La respuesta es afirmativa. Es más, no solo se puede vivir con la negación, sino que es imprescindible en el ser humano. El pesimismo y el optimismo son dos caras de la misma moneda de la negación. Se puede negar la realidad estupenda con una buena dosis de negatividad, porque muchas personas saben desenvolverse en el tormento.

Es posible que “los pesimistas” hayan aprendido sus códigos de supervivencia a base de infortunios y hostilidad. Lo contrario a ello e igualmente dañino son los positivistas en extremo que niegan la aplastante evidencia con grandes dosis de optimismo y bienaventuranza imposibles de aceptar.

La negación es un estado de defensa que todo ser humano utiliza para la supervivencia. Lo altamente nocivo es su uso excesivo que distorsiona nuestros sentidos y capacidad para actuar.

La persona que diga que no vive en la negación tiene razón; de hecho, nadie vive exactamente allí de forma continua y perenne. Pero que se recurra a ella varias veces, lo hace la humanidad entera.

Tener fe, esperanza y optimismo son ideales naturales en el ser humano. Negar un hecho innegable es el nicho perfecto para la religión, los charlatanes, los curanderos, los burbupeutas y los demonios que hablan bonito.

En el momento que negamos sin límites, perdemos la consciencia de la otredad, del juicio, la lógica y la razón. Se corre el riesgo de perderlo todo, incluso la cordura.

Muchas burbupias consisten en entrenar a sus clientes a vivir más tiempo de lo normal en la negación. Las explicaciones poetétricas acerca del alma que escogió a los padres, hermanos, parejas y maestros conducen a un cliente desesperado a ver justicia y amor donde no lo hay.

Particularmente, cuando me sucede algo inesperado o escucho una noticia que no quería oír, mi primera reacción es “no puede ser”, “no es así”, “debe ser una equivocación”. Poco a poco lo acepto, lo vivo y me resigno a ello. Esto no quiere decir que esté exenta a perder la cordura, porque nunca sabremos si estamos preparados para asumir ciertos eventos dolorosos.

Negar no nos hace más débiles ni más fuertes, es una condición humana que nos ayuda a sobrevivir las circunstancias de la vida para no morir al instante.

Pensemos por un momento en todas las angustias que podemos crear en nuestros seres queridos si estamos constantemente en la negación. Porque la realidad es un tormento tanto para el que la mira de frente como el que da la espalda.

¿Crees que el ser humano puede vivir sin fantasía?

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