Sí, ¿qué es exactamente? Porque si buscamos en internet o cualquier libro de autoayuda, se nos dice que la evolución espiritual es entender leyes naturales, fluir con ellas y tomar una actitud prácticamente no humana, sino más bien elevada. Desmenucemos un poco el tema y preparemos las agujitas razonables para pinchar las pompitas.

Según el diccionario de sinónimos, la evolución es el cambio y la transformación. Por otro lado, el DRAE nos dice que, en el área biológica, es el conjunto de transformaciones sucesivas de los organismos vivientes durante las eras geológicas. En la filosofía, hipótesis que pretenden explicar fenómenos cósmicos, físicos y mentales de una sola realidad primera. En lo coloquial, es el cambio, y punto.

Para demostrar que verdaderamente hay un cambio, se hace necesaria una exposición de modos de pensar, hablar y actuar religiosos, alienados con fe y creencia ciega. No existe un cambio de percepción con sello espiritual que sea razonable, todo lo contrario, ha de provenir de un “más allá” que se nos escapa de la razón.

Alcanzar la evolución espiritual consiste en seguir una serie de normas y leyes que nos enseñan a poner la otra mejilla, ver la injusticia y la impiedad como decisiones que tomó nuestro “ser superior” en favor del crecimiento evolutivo de nuestra alma y, sobretodo, de una sumisión que consiste en aceptar sin filtros los acontecimientos de la vida como lecciones de aprendizaje indiscutibles, sin atender nuestras emociones genuinas que Freud se encargó de encapsular en ego.

Prácticamente, para llegar a esa iluminación, verdad o evolución, tenemos que renunciar a emociones básicas como la rabia, la pena, la tristeza y el dolor, para darle giros de abundancia, amor, pensamiento positivo, aceptación y actitud sobria, aunque la embriaguez esté por dentro.

Los gurús que se autoproclaman avanzados a este nivel gozan de las mejores comodidades financieras mientras nos hablan de la susodicha abundancia. Nos dicen cómo pensar para secuestrar nuestro propio razonamiento y seguirle en ese camino de evolución.

Todo consiste en atraer, pedir, tener la intención, confiar, aceptar las leyes, dar gracias y meditar mientras el mundo se desmorona a nuestros pies y nos mantenemos inertes frente a ciertos actos impuros y maléficos de unos cuantos que supuestamente nos ayudan a pagar el karma.

Esto es involución maquillada de un discurso que se vende como espiritual. En realidad, es una política que genera comodidades y entretenimiento a injustos que no lo parecen.

Prefiero investigar las raíces antropológicas que motivan al ser humano a seguir los pasos de la fantasía y el mito para morir lentamente con una forzada sonrisa de paz.

¿Has tenido alguna experiencia espiritual?

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