Es el habitáculo perfecto para ser injusto sin parecerlo. No solo corresponde al recinto laboral de los burbupeutas, también puede ser cualquier espacio público o privado donde transitan decenas de personas en busca de algo.

En la Burbuja todo es posible porque los soñadores, ilusos, inocentes, títeres y demonios se reúnen al festín de técnicas del nuevo pensamiento para atraer la realidad a través de la mente. El procedimiento es más sencillo de lo que imaginamos, pero aun así se necesita inversión de tiempo y dinero para aprender a respirar, pensar y hablar.

En este espacio, al resto de la humanidad se le considera ignorante de los advenimientos que se avecinan; por eso se intentan hacer cambios de percepción de manera absurda, forzada, sutil y encantadora. El lugar es transparente, no oculta nada porque los que allí trabajan están para vender pompitas de una verdad aplastante pero inalcanzable.

La Burbuja es el espacio donde la imaginación no solo es permitida, sino necesaria para vivir en la fantasía de una realidad paralela al hecho. Ocurre en el Consulado de Venezuela, por ejemplo, donde todo es posible: se puede viajar con prórroga en pasaporte sin ningún problema, se puede entrar al país con salvoconducto, se puede salir del país con permiso del Estado. Esto lo repiten una y otra vez los burbufuncionarios que atienden al público descontento de tanta ineptitud de su Estado.

Espacios públicos que nos quieren hacer ver que todo está bien y que lo demás son rumores. Reciben a la gente con sonrisas y con coletillas de “feliz día” y “feliz viaje”, cuando la realidad nos carcome toda la paz y estabilidad como venezolanos.

Pero si, hay problemas cuando las prórrogas nunca llegan, los salvoconductos normalizan una situación injusta y los permisos no son concedidos. Las burbujas que hacen ver el mundo de otra manera mantienen ciegos a sus seguidores, le suspenden el juicio poco a poco y les conducen a cambios de pensamientos muy lejos de la verdad, del sentir natural y, sobre todo, de la reflexión y la crítica.

Es el espacio perfecto para la mentira veraz, el despotismo dulce, la pseudociencia, el proxenetismo sagrado, la sanación que mata, la humillación que honra, las noticias que engañan, las palabras bonitas que destruyen, la utopía de un mundo mejor que nos arrastra…

¿Has estado en una Burbuja?

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