¿.

¿El alma eligió nuestra vida?

Y vuelve a la palestra el amiguito de las fantasías fundamentales de La República: ¡Platón! ¿Dónde está?

En todas las explicaciones racionales de mitos. No es una contradicción lo racional con la fantasía, puesto que esta última proviene de razonamientos capaces de crear mundos inexistentes y hablar de ellos como si fuesen reales.

Este tipo de racionalismo ha forjado no solo toda la mitología griega, sino que ha sido la fuente de todas nuestras creencias para desenvolvernos en el mundo y cooperar entre nosotros. Cuando Platón en el libro X nos habla del mito de Er, nos cuenta que este hombre resucitó, no sin antes contemplar “el otro mundo”, el de los elegidos para vivir en la tierra con pactos previos de nuestra alma con otros seres. De ahí el famoso “pacto álmico”.

Quiero decir que gracias a este mito se ha forjado la creencia en Occidente de que venimos con predestinaciones para así forjar el cúmulo de experiencias que nos conducen al aprendizaje como expiación de nuestros pecados.

En el mito de Er sobra la justificación de la barbarie, la violencia y la tiranía que vivimos los seres humanos en la tierra, como situaciones karmáticas en pro de la pureza del alma.

La leyenda nos habla de jueces que están en ese mundo esperándonos cuando morimos. Hay dos aperturas, los de derecha son los justos, los de izquierda, los injustos. Recordemos que estamos hablando de los pilares fundamentales de la República en Occidente, donde Platón dio una ubicación de derecha a los buenos… a los que supuestamente contribuyen a la expiación de nuestros pecados, los que ayudan a sanar a las sociedades, colectivos, países… Al final, los tiranos solo son enviados del cielo.

Las almas, según Er, escogen las condiciones de vida que quieren vivir, donde los más inexpertos y puros que salen directamente del cielo (como si de una factoría de almas se tratara), escogían experiencias de las más oscuras raíces criminales, déspotas y enfermos. Los que ya venían curtidos de experiencias terrestres eran almas más viejas que sabían discernir entre lo bueno y lo malo.

Para no hacer el cuento largo, aquí todas las almas eran hombres que escogían ser mujeres y no se hace más mención de ellas en todo el relato.

En la Burbuja, este discurso mitológico sigue vigente y se ha popularizado de tal manera que somos capaces de aceptar la violencia y la injusticia como lecciones de vida para una ventaja mayor después de la muerte. Que todo lo tenemos predestinado por una elección que hicimos cuando nuestra alma eligió lo que quería vivir. No conforme con esto, sobre nosotros recae la responsabilidad de todo, desde nuestras enfermedades y miserias hasta, la pérdida material de toda índole porque, a todas estas, Dios es inocente, según Platón, Er y el cielo que los parió.

¿Existe el alma? ¿Qué opinas de este mito?

V.

Vibrar en la misma frecuencia

Término usado hasta la saciedad tanto por burbupeutas como por burbuseguidores. Gracias a que la cuántica proporciona ese toquecito ideal de ciencia a lo fantástico, los elegidos tiran de la jerga y hacen del mito una realidad científica irredenta.

Piense por un momento qué quiere decir vibración y frecuencia. En lo coloquial, el que piense como nosotros, tenga razones o gustos en común es porque está en nuestra misma onda. El que difiere de nuestro pensamiento o reflexión, vibra en una frecuencia diferente, es decir, que su onda se expande a una longitud distinta a la nuestra.

Como la lengua está viva, es normal que utilicemos términos un poco atrevidos para hacer de nuestras alocuciones un tanto interesantes. No obstante, usar esto para coaccionar o vender mitos de sanación representa un problema social tanto en lo psicológico como emocional.

No tenemos idea de lo perjudicial que puede ser para los verdaderos científicos la mala interpretación de la ciencia y su mal uso. Cuesta tantísimo estudiar y demostrar planteamientos e hipótesis que intentan explicar el mundo.

Un pseudocientífico le basta explicar la complejidad de la vida con disertaciones sobre un “más allá” que nos condena o libera, según su libre interpretación. No tiene que estudiar ni demostrar nada porque la lógica es proscrita por el lenguaje abstracto de luz, amor y perdón.

Escribir sobre cualquier método pseudocientífico es muy fácil porque no hay que profundizar en absolutamente nada, solo hay que soltar una sarta de mentiras medio poetétricas y medio científicas que nos llevan a la insalvable responsabilidad de “pasar página” y pensar positivo. Lo demás son ilusiones. ¿Es así de simple?

Cuando fui burbupeuta, intenté en su justa medida hacerme entender a medias y emplear discursos abstractos para crear esa dependencia de mi seguidor. Lo hice porque contaba con las condiciones perfectas: pomperos, jabón y público. La plataforma perfecta para soplar las pompitas y darle a la gente lo que sus oídos querían recibir.

¡Porque la mentira vende! Y es legal ser burbupeuta y sacerdote, la diferencia es que este último cuenta con una institución y Estado millonario que aliena legalmente sin ser perseguido y criticado.

A los mitos recurren los desesperados y, quien lo esté más, se hace burbupeuta. Pero la plataforma está creada y no hay ley que castigue la venta de fe ni la libre voluntad de creer en teorías cuánticas para imponer las manos y sanar.

Criticar a los burbupeutas en redes sociales, congresos, encuentros o internet, posiciona, da a conocer a un denunciante que se parece al coyote detrás del correcaminos. Los que nos hemos reivindicado e investigamos al respecto, dedicamos horas, reflexiones y estudio a este acontecimiento humano que insiste en creer en los mitos, y eso nos marca Acme.

Por cierto, la frecuencia es la velocidad de propagación dividida por la longitud de onda.

¿En qué onda estás?

E.

El totalitarismo holístico

Una metáfora para referirme a todas aquellas burbujas que albergan líderes con discursos sobre el alma, la paz, el universo y la trillada frase de “todo está conectado con todo”.

Se entiende como totalitarismo a todo sistema de gobierno que asume los poderes públicos del Estado. Para ello, crea sus propias leyes y despoja a sus ciudadanos de la libertad e igualdad para votar, opinar y expresarse.

Entonces, para que haya totalitarismo, es necesaria la fuerza que lucha contra los detractores que no se quieren dejar dominar. ¿Qué pasa? Ya sabemos los ríos de sangre que han corrido a lo largo de la historia durante los sistemas dictatoriales en algunos países del mundo.

Lo más doloroso de este asunto es que, hoy día, el totalitarismo sigue vigente cuando el discurso dominante es aparentemente democrático, lleno de mensajes que hablan de la unión, la igualdad de condiciones y la belleza del alma.

Lo más doloroso es que existe el totalitarismo dentro de los ámbitos espirituales que nos venden la película de conexión, cuántica y frecuencia de todos con todos, pero, siempre y cuando nos rijamos por la Constitución de ciertas leyes espirituales que canalizó una persona de carne y hueso como nosotros… ¡vaya!

Gracias al discurso connotativo y demoledor, nos lavan el cerebro hasta hacernos creer que esa personita (que ni levita, ni deja de satisfacer sus necesidades fisiológicas como cualquier otro) es especial y elevada, mejor que nadie, para guiarnos y darnos el mensaje que necesitamos para ir por el camino correcto.

La premisa del totalitarismo es tener un enemigo con quien luchar para supuestamente defendernos y protegernos de los seres más terrenales que intoxican nuestro proceso de elevación espiritual.

De aquí viene el autocontrol de pensamientos, suspensión de nuestra lógica, inseguridad que será subsanada constantemente por un consejo, una respiración, una postura de yoga, imposición de manos y todas las técnicas que se ofrezcan dentro de la burbuja hacedora de súper humanos.

Cuando pasa el tiempo y nos damos cuenta que todo ha sido un gran negocio, que nos hemos alejado de nuestros seres queridos, que no había nada que reparar en una constelación o sesión hipnótica, comienza el duelo al descubrir la estafa y la culpa de habernos dejado seducir por un dictador o dictadora holística que nos vendió la libertad mientras nos sometía al encierro de nuestra mente despojada de lógica.

¿Te has sentido decepcionado con el discurso holístico?

¿Conoces a algún iluminado totalitarista?

¡.

¡Por mi culpa tengo caries!

Y con ustedes: la descodificación dental. Una pseudociencia sin desperdicio cuyo creador, Christian Beyer, reconoce que no sabe explicar cómo funciona, ¡pero funciona! Volvemos a que todo lo fácil es lo más difícil de conseguir.

Aunque suene repetitivo y redundante, hay que decirlo: la enfermedad es la oportunidad de darnos cuenta, de sanar nuestro pasado y cambiar ciertas creencias para enfrentar el futuro. Que todos somos los responsables de nuestro libro de vida y que basta con pasar la página, entre otros blablablás.

Según este autoproclamado gurú y creador de un método con pátinas científicas, los dientes son nuestro presente mientras que su raíz representa nuestro pasado. Y no cualquier pasado, resulta que cargamos con los traumas emocionales de nuestros ascendentes y estamos aquí para sanarlos… De ser esto cierto, les aseguro que yo tendría mi dentadura plena de implantes, porque muerto el perro se acabó la rabia, ¿o no?

Como siempre, el autor dice que los traumas emocionales son las futuras patologías y nos exhorta a resolver los problemitas pendientes, tanto nuestros como de nuestros familiares antecesores, puesto que para que suene medio científico, se usa el término transgeneracional para explicar que hasta los impactos emocionales se heredan.

Tan es así que con menos importancia y casi desprecio menciona los factores nutricionales, patológicos externos y genéticos como lo que menos habría que tomar en cuenta con respecto a las emociones que podrían ser las verdaderas causas de las caries, las enfermedades periodontales o desplazamientos de piezas dentales.

Primero, en cráneos de seres humanos primitivos del neolítico se encontraron entre 2 y 4% de caries. Que en los hallazgos de cráneos humanos desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media se encontraron entre 10 a 15% de caries. Y fue desde el siglo XVII que comenzó a hallarse un incremento de esta enfermedad que coincide con el consumo de azúcar y harina refinada.

Segundo, la caries tiene un origen multifactorial donde interviene el diente como huésped, el streptococcus mutans como bacteria, la dieta y el tiempo.

Y tercero, si la verbalización de nuestros problemas puede ayudarnos a resolver nuestros conflictos emocionales y curar nuestros padecimientos odontológicos, quiere decir que los psicólogos fungen de dentistas también. ¿O es que solo funciona si se verbaliza con un descodificador dental?

Tengo que agregar que Christian Beyer es un machista que coloca en tela de juicio la maternidad de la mujer moderna que alimenta con un biberón agujereado a su hijo, privándole del tiempo de succión necesaria para que active el estrés benefactor.

De esto último dice que gracias a un estrés justo se activa nuestro sistema de alerta para “despertarnos”. Que ahora ni corremos, ni vamos de prisa, ni estamos alerta, porque todo nos es dado, todo nos es debido, todo llega sin esfuerzo…

¿Crees que todo es tan fácil como dice Beyer?

L.

Las excusas perversas del “más allá”

Cuantas veces escucho personas decir que “los de arriba” han decidido el penoso empleo mal pagado o el sufrimiento de un destino nefasto. Quiero decir que, independientemente de la inteligencia, los estudios, los talentos y las carreras, la creencia ciega de un “más allá” puede llevarnos a la perversión idónea de la sumisión.

Para un maltratador, el “más allá” es perfecto para explicar que cumple una misión purificadora de karmas que deben pagarse en esta vida y salvar a su víctima. Además, se sentirá con la suficiente inmunidad cósmica o aforamiento espiritual para hacer daño a aquel que deba aprender una lección. Es perfecto para dominar, manipular y engañar. No tiene escrúpulos ni le importa el Otro.

Para el maltratado, el “más allá” es perfecto para justificar su estancia con el maltratador, para no dar el paso responsable, seguir en la comodidad que le proporciona su victimario. Regodearse de autocompasión, explicarse temas abstractos que no llegan a ninguna parte porque en realidad no quiere irse, quiere quedarse. Cuando se da cuenta de que el “más allá” no existe, tiene la opción de quedarse y fingir o irse y vengarse.

Para el burbupeuta significa trabajo seguro. Los maltratados invertirán en sus lecciones y métodos.

Para el maltratador, el perdón incondicional porque se le justificará como un enviado del cielo que ayuda a pagar los karmas.

Para el burbupeuta a sueldo, una agonía.

Para el Estado, un ecosistema perfecto, el caldo de cultivo para alienar, expoliar, dominar y diseñar la felicidad más artificial.

Para las editoriales, un éxito rotundo.

¿Y para ti?

¿.

¿Qué es la evolución espiritual?

Sí, ¿qué es exactamente? Porque si buscamos en internet o cualquier libro de autoayuda, se nos dice que la evolución espiritual es entender leyes naturales, fluir con ellas y tomar una actitud prácticamente no humana, sino más bien elevada. Desmenucemos un poco el tema y preparemos las agujitas razonables para pinchar las pompitas.

Según el diccionario de sinónimos, la evolución es el cambio y la transformación. Por otro lado, el DRAE nos dice que, en el área biológica, es el conjunto de transformaciones sucesivas de los organismos vivientes durante las eras geológicas. En la filosofía, hipótesis que pretenden explicar fenómenos cósmicos, físicos y mentales de una sola realidad primera. En lo coloquial, es el cambio, y punto.

Para demostrar que verdaderamente hay un cambio, se hace necesaria una exposición de modos de pensar, hablar y actuar religiosos, alienados con fe y creencia ciega. No existe un cambio de percepción con sello espiritual que sea razonable, todo lo contrario, ha de provenir de un “más allá” que se nos escapa de la razón.

Alcanzar la evolución espiritual consiste en seguir una serie de normas y leyes que nos enseñan a poner la otra mejilla, ver la injusticia y la impiedad como decisiones que tomó nuestro “ser superior” en favor del crecimiento evolutivo de nuestra alma y, sobretodo, de una sumisión que consiste en aceptar sin filtros los acontecimientos de la vida como lecciones de aprendizaje indiscutibles, sin atender nuestras emociones genuinas que Freud se encargó de encapsular en ego.

Prácticamente, para llegar a esa iluminación, verdad o evolución, tenemos que renunciar a emociones básicas como la rabia, la pena, la tristeza y el dolor, para darle giros de abundancia, amor, pensamiento positivo, aceptación y actitud sobria, aunque la embriaguez esté por dentro.

Los gurús que se autoproclaman avanzados a este nivel gozan de las mejores comodidades financieras mientras nos hablan de la susodicha abundancia. Nos dicen cómo pensar para secuestrar nuestro propio razonamiento y seguirle en ese camino de evolución.

Todo consiste en atraer, pedir, tener la intención, confiar, aceptar las leyes, dar gracias y meditar mientras el mundo se desmorona a nuestros pies y nos mantenemos inertes frente a ciertos actos impuros y maléficos de unos cuantos que supuestamente nos ayudan a pagar el karma.

Esto es involución maquillada de un discurso que se vende como espiritual. En realidad, es una política que genera comodidades y entretenimiento a injustos que no lo parecen.

Prefiero investigar las raíces antropológicas que motivan al ser humano a seguir los pasos de la fantasía y el mito para morir lentamente con una forzada sonrisa de paz.

¿Has tenido alguna experiencia espiritual?

F.

Fundación de la psicología positiva

Ahora toca tirar de la frase “comprobado científicamente”, puesto que, el lenguaje abstracto del “más allá” para explicar la energía y el bienestar, no funciona. Que suene científico permite a los nuevos curanderos tener un aval que les apoye en su charlatanería. Así que, si la psicología dice que funciona, ¡es que funciona!

Permítanme hacer el pinchazo incómodo a esta pompita. Ni es ciencia ni está comprobado. Una vez más nos encontramos con lo pseudo.

Que la ciencia explique hechos paranormales es equivalente al cristianismo como religión oficial en la Roma imperial de Constantino. Los objetivos son claros: dominar sin guerra sangrienta, sino con la fantasía de la gente.

El Constantino que fundó este tipo de psicología se llama Martin Seligman, el mismo autor de Indefensión aprendida. Pero vayamos por partes y veamos cómo surge la ciencia del buen rollo.

Del mismo modo que los romanos politeístas vieron su imperio en peligro ante la cantidad de personas creyentes en un solo Dios, así la asociación de psicólogos de Estados Unidos vio su carrera en vilo frente a los creyentes de los motivadores o consejeros espirituales que ocupaban cargos de asesoramiento, tanto en las empresas como en las personas individuales. De hecho, muchos psicólogos debían formarse como coachs para seguir en el mercado.

Con ecuaciones de dudosa procedencia, Seligman sentenció a la humanidad a ser felices con métodos sumamente sencillos, inspirados, claro está, en Platón y Aristóteles. El primero requiere fe a un mundo ideal y el segundo a la felicidad elitista, es decir, para unos pocos que están preparados para alcanzarla.

Para todo ello, Seligman contó con cuantiosas donaciones por parte de la Fundación Templeton, la misma que invierte en ciencia y religión para establecer la psicología positiva como la ciencia de la felicidad. Y ya sabemos que cuando es científico, no hay lugar a dudas (cuando le conviene a nuestra fantasía).

Según Ehrenreich (2011), Templeton invierte tanto en el buen rollo como en campañas políticas a favor de la guerra y otros organismos que prohíben el matrimonio homosexual.

De igual forma, Seligman diseñó nuevas formas de tortura contra el terrorismo después del atentado de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001, aunque él mismo lo haya negado.

Entonces, la psicología positiva como método científico queda descartada cuando sus bases teóricas surgen de elementos autobiográficos del autor, de observaciones que arrojan resultados filtrados para encajar en su pensamiento, donde no hay más que una actitud religiosa que obliga a la fe y proscribe la razón.

¿Es compatible la fe con la ciencia?

¿Qué dirías de la Fundación Templeton?

Fuente: Ehrenreich, B. (2011). Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo. Turner: Madrid.

¿.

¿Existe el «más allá»?

Los únicos testimonios que dan fe de su existencia son individuales, subjetivos y muy íntimos. No ha habido ciencia que ocupe su estudio para comprobarla, por eso surgió la ciencia ficción.

Decenas de personas han dedicado tratados, escritos, libros enteros para explicar la experiencia del “más allá” cuando vivieron una muerte clínica de pocos minutos. Están los demás que han dedicado su existencia en hacer conexiones con entidades de otros planos, otras dimensiones, incluso de otros mundos: con los extraterrestres.

Ni siquiera con mi experticia en pseudociencia puedo sentenciarme a no creer que hay algo más allá que se nos escapa de la lógica. Lo único que he hecho para reivindicarme en el uso indebido del mito es dejar de hacer negocio con la fe y renunciar a ser burbupeuta. ¿Se ve la diferencia?

Creo que dentro de la condición humana existe la necesidad de ir más allá de lo palpable y no aceptar solo lo comprobado, porque dejar a un lado otras posibilidades de existencia sería demoledor.

¿Cuál ha sido el aglutinante perfecto de la humanidad? La religión, sin duda alguna. De hecho, su significado etimológico es re ligare, donde RE es intensidad y LIGARE es amarrar. Es decir, amarrarse fuertemente a una creencia.

La religión ha impuesto metas, objetivos, creencias colectivas, ideología, construcción mental, modos de percibir, comportamientos, normas conductuales y un largo etcétera. Si vemos objetivamente la religión como mitos que ocupan la verdad en sus creyentes, cualquier tema parecido es lo mismo. Da igual si es dios, el universo o la mente.

Por lo tanto, el más allá solo puede contestarse con la fe y la convicción, fuera de la objetividad de un microscopio, de la sensibilidad lumínica de los ojos, del tacto, del oído y del resto de los sentidos.

Dicen algunos que los escépticos tienen la mente cerrada por no ver más allá de lo evidente y dicen los escépticos que algunos la tienen chapada de mitos y leyendas. Puede que ambos respondan a su verdad particular, porque si el hemisferio izquierdo es el que nos ha hecho tener la tecnología avanzada, esta no hubiera sido posible sin la creatividad del derecho.

Fumemos la pipa de la paz y no discutamos el “más allá” con un escéptico, ni que este último saque su arsenal de argumentos para destruir al creyente.

Sencillamente, ambos tienen razón en sus campos. El día que el creyente dude y el escéptico crea, se encontrarán en el bar del ostracismo. Tiempo al tiempo…

¿Necesitas la comprobación para creer?

E.

El loco por Dios

Nos encontramos con un título ambiguo que iré aclarando en el desarrollo de este artículo. Antes que todo, es necesario entender un concepto: eufemismo.

Es una expresión metafórica que ocupa una intención en lo que se quiere expresar, así como también la sustitución de una palabra soez por otra más aceptable. Dos ejemplos sencillos: “trasero” en vez de “culo”, “reducción de personal” por “despido improcedente”.

Aclarado este punto, el verdadero título eufemístico de un loco por Dios es la obra escrita por el esquizofrénico Paul Schreber: Memorias de un enfermo de nervios. Según este hombre, los nervios son el instrumento de conexión con Dios, porque este último es puro nervio que sabe conectar con el nuestro y así extraer toda la memoria impresa del ser humano.

Como es nervio y no cuerpo, hace posible su omnisciencia a través de la conexión nerviosa con las personas y el envío de rayos divinos. Una vez aceptadas esas memorias como dignas del reino celestial, pasan a conformar las “antecámaras del cielo”, una especie de archivos de información nerviosa.

El libro de Schreber no tiene desperdicio; es muy denso y habría que elaborar un inventario de términos que él mismo considera información de voces que solo él escucha.

La inteligencia, exquisitez y creatividad con la que este hombre narra su experiencia de brotes psicóticos dentro de un manicomio, solo puede marcar precedente de los que siguieron las rutas de lenguaje abstracto para explicar las frecuencias, vibraciones, conexiones, ley de atracción y el poder del pensamiento.

De hecho, Schreber habla de la ley de atracción de una manera tan profunda que no dudo que haya sido el primero en escribir concienzudamente sobre el tema que en su futuro pasaría a ser un éxito editorial, tanto para los burbupeutas como para los positivistas.

Para rendirle todo un análisis al libro, haría falta escribir otro. Hacer el inventario de términos, el análisis contextual de su época, es decir, qué decía la ciencia, cuál era la religión dominante y su biografía completa.

En la fuente citada, dos líneas escuetas dan una idea grandiosa de su niñez: “Tras una infancia tortuosa, sujeto a los métodos e ideas educativas extremas de su padre”. Parece ser que su progenitor fue autor de los libros pedagógicos de Alemania, bien estudiados y puestos en práctica por los maestros que forjaron a los niños, entre ellos a Hitler.

Ahora bien, un loco por Dios, un enfermo de nervios, o lo que es lo mismo: un canalizador, un elegido que no soportó tanta divinidad.

¿Una creencia fija puede ayudarnos a progresar?

¿Has conocido a un enfermo de nervios?

Fuente: Schreber, P. (2008). Memorias de un enfermo de nervios. Sexto Piso: Madrid.

L.

La homeopatía es un mito

Aunque esté aceptada en las ventas oficiales de farmacia, parafarmacia y tienda naturista, el tema está en que responden a un efecto placebo porque su fundamento se basa tanto en la memoria del agua como en la inocuidad de su contenido.

Para desmontar este mito, bástese con profundizar acerca de las teorías del origen del agua en nuestro planeta. Se dice que vinieron de los cometas congelados que colisionaron con la tierra primitiva hace 4.500 millones de años. Al traer hidrógeno y oxígeno, nos dejaron el agua que, con erupciones volcánicas, se evaporó y luego se condensó hasta producir las lluvias.

La otra teoría consiste en que el agua se había formado en el interior de la tierra que, por razones de calentamiento y enfriamiento, se evaporó, condensó y creó la atmósfera carente de oxígeno que, poco a poco, fue reaccionando con el hidrógeno hasta formar el agua.

Por otro lado, están los que aceptan las dos explicaciones y le dan un origen mixto o multifactorial al nacimiento del preciado líquido que representa más o menos el 70% de la superficie terrestre.

Si el agua tuviera memoria, solo con beberla recordaríamos cuando viajamos por el espacio en forma de cometas; solo con “programarla”, la humanidad se hubiera ahorrado pestes, endemias, enfermedades letales y malos humores.

La homeopatía parte de un principio místico y pseudocientífico porque no está comprobado por la ciencia que, con disolver una gotita de principio activo de una planta en el agua, esta asume el poder curativo y penetra más rápido en las células. En realidad, la medicina homeopática es agua con azúcar y no puede, de ninguna manera, reemplazar ningún medicamento alopático de comprobada eficacia.

El cliente asiduo a los burbupeutas homeopáticos cree cada vez más en esta alternativa aparentemente inofensiva porque algunos médicos se han convertido a la homeopatía, porque hay laboratorios homeopáticos y porque se venden de forma legal en casi todas las farmacias.

Puede que esto responda a un colapso de la atención sociosanitaria que ya le va bien un poco de descongestión en sus consultas para que la gente se “cure”enfermedades con el efecto placebo. Puede que la homeopatía sea más rentable que la alopatía, porque ya nos podemos imaginar los márgenes de ganancia con la producción de agua dulce.

Para ser homeópata no es necesario estudiar medicina ni afines, como burbupeutas solo debemos estar al día de los vademécums de los laboratorios para ofrecerlos al cliente. Con lo cual, cualquiera puede ser homeópata, aunque haya científicos en la farmacología dejando las pestañas en los microscopios de investigación.

El animismo de Masuro Emoto para demostrar que el agua tiene memoria está más que rechazado por la comunidad científica y ha sido completamente absorbido por el capitalismo que vende ¼ de litro de agua a más de 30€.

Recordemos que algunos mitos son avalados por el Estado desde Platón hasta nuestra Era y que, seguramente, intentar vendernos la memoria del agua como solución a nuestros males se deba a una mortalidad controlada y feliz.

¿Has tenido alguna experiencia con la homeopatía?

¿Confiarías en alguien que no ha estudiado medicina?

¿Qué le preguntarías a un médico homeopático?