Dícese del burbupeuta que se ha atrevido a pinchar la pompita y descubre su fragilidad. Cuando pasa el tiempo, se da cuenta de la ceguera en la que estuvo e incitó a otros a tener. Normalmente sale de este encantamiento después de un trauma o simplemente del cansancio que produce quedarse sin aire de tanto soplar pomperos.

Diversas son las razones que no lo dejan salirse de la Burbuja, a pesar de no ser dura ni estable.

Puede llegar a capturar fuertemente a buscadores de bienestar, puesto que la dominación que ejerce sobre la psicología de las personas no necesita recintos cerrados. Son expertos en secuestrar a puertas abiertas y aparentar respeto al libre pensamiento.

En la Burbuja, el bienestar y el amor es la apariencia difícil de desmentir cuando obnubilan a sus visitantes con pompitas de arte y espectáculo. Los burbupeutas entregados hacen su trabajo, pero los que están a sueldo han descubierto de qué estaba hecho el pompero y el jabón utilizado. De pronto, caen en cuenta de las contradicciones y el poder económico de las autoridades que regentan los recintos iridiscentes.

Se dan cuenta de, por ejemplo, que las personas no son seres tan espirituales como los números que suman dentro de su caja registradora; que las autoridades no son tan iluminadas como su licencia al chantaje, coerción y manipulación; que no son superiores a los demás ni han visto nada extraordinario, solo han leído y hecho cursillos que repiten las mismas enseñanzas de otros famosillos burbupeutas.

Cuando reconocen el mito como espejismo caducable, soplan por el sustento mientras buscan la salida de la fantasía. Ese es el burbupeuta a sueldo.

¿Conoces algún burbupeuta a sueldo?

¿Qué técnicas utiliza para salirse con la suya?

Entrada previaSiguiente entrada

Esta entrada tiene 3 Comentarios

3
  1. «Abrir los ojos» «Darse cuenta»
    Que difícil a veces. Me parece un acto de responsabilidad y honestidad.
    Ser conscientes de que estamos en el «juego» y que eso tiene repercusiones. Muy necesario, sobretodo si estamos hablando de la salud de las personas.
    ¡Merece la pena leer a Nina Rocha!
    Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.