Término usado hasta la saciedad tanto por burbupeutas como por burbuseguidores. Gracias a que la cuántica proporciona ese toquecito ideal de ciencia a lo fantástico, los elegidos tiran de la jerga y hacen del mito una realidad científica irredenta.

Piense por un momento qué quiere decir vibración y frecuencia. En lo coloquial, el que piense como nosotros, tenga razones o gustos en común es porque está en nuestra misma onda. El que difiere de nuestro pensamiento o reflexión, vibra en una frecuencia diferente, es decir, que su onda se expande a una longitud distinta a la nuestra.

Como la lengua está viva, es normal que utilicemos términos un poco atrevidos para hacer de nuestras alocuciones un tanto interesantes. No obstante, usar esto para coaccionar o vender mitos de sanación representa un problema social tanto en lo psicológico como emocional.

No tenemos idea de lo perjudicial que puede ser para los verdaderos científicos la mala interpretación de la ciencia y su mal uso. Cuesta tantísimo estudiar y demostrar planteamientos e hipótesis que intentan explicar el mundo.

Un pseudocientífico le basta explicar la complejidad de la vida con disertaciones sobre un “más allá” que nos condena o libera, según su libre interpretación. No tiene que estudiar ni demostrar nada porque la lógica es proscrita por el lenguaje abstracto de luz, amor y perdón.

Escribir sobre cualquier método pseudocientífico es muy fácil porque no hay que profundizar en absolutamente nada, solo hay que soltar una sarta de mentiras medio poetétricas y medio científicas que nos llevan a la insalvable responsabilidad de “pasar página” y pensar positivo. Lo demás son ilusiones. ¿Es así de simple?

Cuando fui burbupeuta, intenté en su justa medida hacerme entender a medias y emplear discursos abstractos para crear esa dependencia de mi seguidor. Lo hice porque contaba con las condiciones perfectas: pomperos, jabón y público. La plataforma perfecta para soplar las pompitas y darle a la gente lo que sus oídos querían recibir.

¡Porque la mentira vende! Y es legal ser burbupeuta y sacerdote, la diferencia es que este último cuenta con una institución y Estado millonario que aliena legalmente sin ser perseguido y criticado.

A los mitos recurren los desesperados y, quien lo esté más, se hace burbupeuta. Pero la plataforma está creada y no hay ley que castigue la venta de fe ni la libre voluntad de creer en teorías cuánticas para imponer las manos y sanar.

Criticar a los burbupeutas en redes sociales, congresos, encuentros o internet, posiciona, da a conocer a un denunciante que se parece al coyote detrás del correcaminos. Los que nos hemos reivindicado e investigamos al respecto, dedicamos horas, reflexiones y estudio a este acontecimiento humano que insiste en creer en los mitos, y eso nos marca Acme.

Por cierto, la frecuencia es la velocidad de propagación dividida por la longitud de onda.

¿En qué onda estás?

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Esta entrada tiene 4 Comentarios

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  1. Da miedo cuánto daño se puede llegar a hacer.
    ¡Por favor, sigue investigando, no te canses nunca!
    Sigue regalándonos perlas de conocimiento

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