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¿El alma eligió nuestra vida?

Y vuelve a la palestra el amiguito de las fantasías fundamentales de La República: ¡Platón! ¿Dónde está?

En todas las explicaciones racionales de mitos. No es una contradicción lo racional con la fantasía, puesto que esta última proviene de razonamientos capaces de crear mundos inexistentes y hablar de ellos como si fuesen reales.

Este tipo de racionalismo ha forjado no solo toda la mitología griega, sino que ha sido la fuente de todas nuestras creencias para desenvolvernos en el mundo y cooperar entre nosotros. Cuando Platón en el libro X nos habla del mito de Er, nos cuenta que este hombre resucitó, no sin antes contemplar “el otro mundo”, el de los elegidos para vivir en la tierra con pactos previos de nuestra alma con otros seres. De ahí el famoso “pacto álmico”.

Quiero decir que gracias a este mito se ha forjado la creencia en Occidente de que venimos con predestinaciones para así forjar el cúmulo de experiencias que nos conducen al aprendizaje como expiación de nuestros pecados.

En el mito de Er sobra la justificación de la barbarie, la violencia y la tiranía que vivimos los seres humanos en la tierra, como situaciones karmáticas en pro de la pureza del alma.

La leyenda nos habla de jueces que están en ese mundo esperándonos cuando morimos. Hay dos aperturas, los de derecha son los justos, los de izquierda, los injustos. Recordemos que estamos hablando de los pilares fundamentales de la República en Occidente, donde Platón dio una ubicación de derecha a los buenos… a los que supuestamente contribuyen a la expiación de nuestros pecados, los que ayudan a sanar a las sociedades, colectivos, países… Al final, los tiranos solo son enviados del cielo.

Las almas, según Er, escogen las condiciones de vida que quieren vivir, donde los más inexpertos y puros que salen directamente del cielo (como si de una factoría de almas se tratara), escogían experiencias de las más oscuras raíces criminales, déspotas y enfermos. Los que ya venían curtidos de experiencias terrestres eran almas más viejas que sabían discernir entre lo bueno y lo malo.

Para no hacer el cuento largo, aquí todas las almas eran hombres que escogían ser mujeres y no se hace más mención de ellas en todo el relato.

En la Burbuja, este discurso mitológico sigue vigente y se ha popularizado de tal manera que somos capaces de aceptar la violencia y la injusticia como lecciones de vida para una ventaja mayor después de la muerte. Que todo lo tenemos predestinado por una elección que hicimos cuando nuestra alma eligió lo que quería vivir. No conforme con esto, sobre nosotros recae la responsabilidad de todo, desde nuestras enfermedades y miserias hasta, la pérdida material de toda índole porque, a todas estas, Dios es inocente, según Platón, Er y el cielo que los parió.

¿Existe el alma? ¿Qué opinas de este mito?

V.

Vibrar en la misma frecuencia

Término usado hasta la saciedad tanto por burbupeutas como por burbuseguidores. Gracias a que la cuántica proporciona ese toquecito ideal de ciencia a lo fantástico, los elegidos tiran de la jerga y hacen del mito una realidad científica irredenta.

Piense por un momento qué quiere decir vibración y frecuencia. En lo coloquial, el que piense como nosotros, tenga razones o gustos en común es porque está en nuestra misma onda. El que difiere de nuestro pensamiento o reflexión, vibra en una frecuencia diferente, es decir, que su onda se expande a una longitud distinta a la nuestra.

Como la lengua está viva, es normal que utilicemos términos un poco atrevidos para hacer de nuestras alocuciones un tanto interesantes. No obstante, usar esto para coaccionar o vender mitos de sanación representa un problema social tanto en lo psicológico como emocional.

No tenemos idea de lo perjudicial que puede ser para los verdaderos científicos la mala interpretación de la ciencia y su mal uso. Cuesta tantísimo estudiar y demostrar planteamientos e hipótesis que intentan explicar el mundo.

Un pseudocientífico le basta explicar la complejidad de la vida con disertaciones sobre un “más allá” que nos condena o libera, según su libre interpretación. No tiene que estudiar ni demostrar nada porque la lógica es proscrita por el lenguaje abstracto de luz, amor y perdón.

Escribir sobre cualquier método pseudocientífico es muy fácil porque no hay que profundizar en absolutamente nada, solo hay que soltar una sarta de mentiras medio poetétricas y medio científicas que nos llevan a la insalvable responsabilidad de “pasar página” y pensar positivo. Lo demás son ilusiones. ¿Es así de simple?

Cuando fui burbupeuta, intenté en su justa medida hacerme entender a medias y emplear discursos abstractos para crear esa dependencia de mi seguidor. Lo hice porque contaba con las condiciones perfectas: pomperos, jabón y público. La plataforma perfecta para soplar las pompitas y darle a la gente lo que sus oídos querían recibir.

¡Porque la mentira vende! Y es legal ser burbupeuta y sacerdote, la diferencia es que este último cuenta con una institución y Estado millonario que aliena legalmente sin ser perseguido y criticado.

A los mitos recurren los desesperados y, quien lo esté más, se hace burbupeuta. Pero la plataforma está creada y no hay ley que castigue la venta de fe ni la libre voluntad de creer en teorías cuánticas para imponer las manos y sanar.

Criticar a los burbupeutas en redes sociales, congresos, encuentros o internet, posiciona, da a conocer a un denunciante que se parece al coyote detrás del correcaminos. Los que nos hemos reivindicado e investigamos al respecto, dedicamos horas, reflexiones y estudio a este acontecimiento humano que insiste en creer en los mitos, y eso nos marca Acme.

Por cierto, la frecuencia es la velocidad de propagación dividida por la longitud de onda.

¿En qué onda estás?

E.

El totalitarismo holístico

Una metáfora para referirme a todas aquellas burbujas que albergan líderes con discursos sobre el alma, la paz, el universo y la trillada frase de “todo está conectado con todo”.

Se entiende como totalitarismo a todo sistema de gobierno que asume los poderes públicos del Estado. Para ello, crea sus propias leyes y despoja a sus ciudadanos de la libertad e igualdad para votar, opinar y expresarse.

Entonces, para que haya totalitarismo, es necesaria la fuerza que lucha contra los detractores que no se quieren dejar dominar. ¿Qué pasa? Ya sabemos los ríos de sangre que han corrido a lo largo de la historia durante los sistemas dictatoriales en algunos países del mundo.

Lo más doloroso de este asunto es que, hoy día, el totalitarismo sigue vigente cuando el discurso dominante es aparentemente democrático, lleno de mensajes que hablan de la unión, la igualdad de condiciones y la belleza del alma.

Lo más doloroso es que existe el totalitarismo dentro de los ámbitos espirituales que nos venden la película de conexión, cuántica y frecuencia de todos con todos, pero, siempre y cuando nos rijamos por la Constitución de ciertas leyes espirituales que canalizó una persona de carne y hueso como nosotros… ¡vaya!

Gracias al discurso connotativo y demoledor, nos lavan el cerebro hasta hacernos creer que esa personita (que ni levita, ni deja de satisfacer sus necesidades fisiológicas como cualquier otro) es especial y elevada, mejor que nadie, para guiarnos y darnos el mensaje que necesitamos para ir por el camino correcto.

La premisa del totalitarismo es tener un enemigo con quien luchar para supuestamente defendernos y protegernos de los seres más terrenales que intoxican nuestro proceso de elevación espiritual.

De aquí viene el autocontrol de pensamientos, suspensión de nuestra lógica, inseguridad que será subsanada constantemente por un consejo, una respiración, una postura de yoga, imposición de manos y todas las técnicas que se ofrezcan dentro de la burbuja hacedora de súper humanos.

Cuando pasa el tiempo y nos damos cuenta que todo ha sido un gran negocio, que nos hemos alejado de nuestros seres queridos, que no había nada que reparar en una constelación o sesión hipnótica, comienza el duelo al descubrir la estafa y la culpa de habernos dejado seducir por un dictador o dictadora holística que nos vendió la libertad mientras nos sometía al encierro de nuestra mente despojada de lógica.

¿Te has sentido decepcionado con el discurso holístico?

¿Conoces a algún iluminado totalitarista?

¡.

¡Por mi culpa tengo caries!

Y con ustedes: la descodificación dental. Una pseudociencia sin desperdicio cuyo creador, Christian Beyer, reconoce que no sabe explicar cómo funciona, ¡pero funciona! Volvemos a que todo lo fácil es lo más difícil de conseguir.

Aunque suene repetitivo y redundante, hay que decirlo: la enfermedad es la oportunidad de darnos cuenta, de sanar nuestro pasado y cambiar ciertas creencias para enfrentar el futuro. Que todos somos los responsables de nuestro libro de vida y que basta con pasar la página, entre otros blablablás.

Según este autoproclamado gurú y creador de un método con pátinas científicas, los dientes son nuestro presente mientras que su raíz representa nuestro pasado. Y no cualquier pasado, resulta que cargamos con los traumas emocionales de nuestros ascendentes y estamos aquí para sanarlos… De ser esto cierto, les aseguro que yo tendría mi dentadura plena de implantes, porque muerto el perro se acabó la rabia, ¿o no?

Como siempre, el autor dice que los traumas emocionales son las futuras patologías y nos exhorta a resolver los problemitas pendientes, tanto nuestros como de nuestros familiares antecesores, puesto que para que suene medio científico, se usa el término transgeneracional para explicar que hasta los impactos emocionales se heredan.

Tan es así que con menos importancia y casi desprecio menciona los factores nutricionales, patológicos externos y genéticos como lo que menos habría que tomar en cuenta con respecto a las emociones que podrían ser las verdaderas causas de las caries, las enfermedades periodontales o desplazamientos de piezas dentales.

Primero, en cráneos de seres humanos primitivos del neolítico se encontraron entre 2 y 4% de caries. Que en los hallazgos de cráneos humanos desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media se encontraron entre 10 a 15% de caries. Y fue desde el siglo XVII que comenzó a hallarse un incremento de esta enfermedad que coincide con el consumo de azúcar y harina refinada.

Segundo, la caries tiene un origen multifactorial donde interviene el diente como huésped, el streptococcus mutans como bacteria, la dieta y el tiempo.

Y tercero, si la verbalización de nuestros problemas puede ayudarnos a resolver nuestros conflictos emocionales y curar nuestros padecimientos odontológicos, quiere decir que los psicólogos fungen de dentistas también. ¿O es que solo funciona si se verbaliza con un descodificador dental?

Tengo que agregar que Christian Beyer es un machista que coloca en tela de juicio la maternidad de la mujer moderna que alimenta con un biberón agujereado a su hijo, privándole del tiempo de succión necesaria para que active el estrés benefactor.

De esto último dice que gracias a un estrés justo se activa nuestro sistema de alerta para “despertarnos”. Que ahora ni corremos, ni vamos de prisa, ni estamos alerta, porque todo nos es dado, todo nos es debido, todo llega sin esfuerzo…

¿Crees que todo es tan fácil como dice Beyer?